La entrevista es una parte fundamental del proceso. Las preguntas adecuadas te ayudan a entender no solo la experiencia de la niñera, sino también su carácter, su fiabilidad y cómo conectará con tu hijo o hija. ¿Cómo trabaja bajo presión? ¿Sabe lidiar con los berrinches? ¿Qué hace si no está de acuerdo con alguna de tus reglas? Aquí tienes las 10 preguntas que debes hacer.

Antes de la entrevista

Lo mejor es decidir de antemano qué es lo más importante para ti. ¿Necesitas que tu nueva niñera tenga mucha experiencia? ¿Cuánto quieres pagar? ¿Cómo debería manejar a los niños difíciles? ¿Te gustaría que también se encargara de algunas tareas del hogar? Vale la pena reflexionar sobre todo esto antes de empezar a buscar. Después, cuando hayas revisado perfiles y seleccionado las mejores candidatas según tus preferencias, puedes empezar a organizar las entrevistas.

Antes de reunirte en persona, haz una llamada o videollamada rápida. Es la forma más sencilla de filtrar candidatas y llegar a la entrevista con menos opciones, pero mejores perfiles. Resolver estas cosas con anticipación ahorra tiempo a todos.

Por teléfono, verifica:

  • disponibilidad y flexibilidad de horario
  • zona o colonia donde vive
  • referencias
  • formación en primeros auxilios pediátricos o atragantamientos
  • su disposición para realizar cualquier tarea adicional que esperes más allá del cuidado de los niños: llevarlos a la escuela, ayuda con las tareas, quehaceres del hogar
  • expectativas de pago: si su tarifa está muy lejos de lo que tienes en mente, es mejor saberlo cuanto antes. Consulta más información sobre las tarifas promedio de las niñeras.

Si encontraste a tus candidatas en Sitly, ya conocerás su tarifa por hora y su ubicación porque aparecen ambas en su perfil. También puedes filtrar por tarifa por hora al buscar en el listado de niñeras.

¿Necesitas una niñera?

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La entrevista a la niñera: qué preguntar

Una vez terminadas las llamadas, ya puedes continuar con el siguiente paso: la reunión en persona. Las preguntas que encontrarás aquí no son un examen y no hay respuestas correctas ni incorrectas. La intención es que te formes una idea de la persona que tienes enfrente: su experiencia con niños, su motivación, cómo maneja los momentos difíciles y cómo lleva la relación con los papás. Y, en definitiva, para decidir si esta niñera encaja bien con tu familia.

No tienes que incluir a tu hijo o hija en la entrevista en sí, pero sí es buena idea organizar un primer encuentro con el niño o la niña presente antes de tomar una decisión definitiva. En ese encuentro podrás ver cómo se acerca la niñera a tu hijo, y cómo responde él o ella. ¿Cómo es la interacción? ¿Crees que se llevarán bien? Al fin y al cabo, tu hijo o hija es quien va a pasar más tiempo con ella. Es importante que se lleven bien.

1. ¿Puedes contarme sobre tu experiencia previa cuidando niños?

El punto de partida más obvio, pero no te quedes solo con los números. Pide ejemplos concretos, hazla hablar. Más años de trabajo no significan necesariamente mejor calidad de cuidado. Alguien que empieza y ha crecido con hermanos menores puede tener una facilidad natural con los niños que vale más que muchos años de trabajo remunerado. Lo que buscas es coherencia entre lo que te cuenta la niñera y lo que ya has leído en su perfil.

2. ¿Con qué grupos de edad has trabajado más?

Un bebé recién nacido y un niño de seis años tienen necesidades completamente distintas, y cinco años de experiencia con niños en edad escolar no se traducen necesariamente en la misma confianza y experiencia con un bebé. Asegúrate de que la experiencia de la niñera corresponda a la edad de tu hijo o hija, y escucha si es consciente de esas diferencias. Quien realmente conoce a los niños sabe que cada etapa es un mundo.

3. ¿Por qué dejaste tu último trabajo como niñera?

Esta pregunta puede decirte más de lo que parece. Puede dar pistas sobre su experiencia, su estilo de comunicación y lo que busca en un trabajo. Una respuesta honesta y equilibrada es una buena señal, aunque la relación anterior haya llegado simplemente a su fin natural. También es útil entender si lo dejó para buscar otras oportunidades, por cambios de horario o porque buscaba un tipo de trabajo diferente.

4. Imagina una tarde libre con mi hijo o hija: ¿cómo la organizarías?

Las niñeras más motivadas ya vienen con ideas. Una respuesta animada con propuestas concretas es una buena señal. Mejor aún si incluye un momento de tranquilidad o deja espacio para lo que el niño o la niña quiera hacer: “Le preguntaría qué quiere hacer” muestra una sensibilidad real. Una respuesta vaga merece tenerse en cuenta. Cuidar niños no es solo vigilar; es estar presente de verdad.

5. ¿Por qué decidiste trabajar como niñera?

No hay una respuesta correcta o incorrecta, pero algunas conectarán mejor con tus valores. Una respuesta personal, aunque sea sencilla, tranquiliza más que una puramente económica. Quien se ha tomado un momento para pensar en esta pregunta ya lleva ventaja.

Niñera leyendo un libro con niños

6. ¿Cuál es la situación más difícil que has vivido cuidando niños?

Quieres entender cómo maneja el estrés y las situaciones imprevistas. No hace falta que haya vivido una gran emergencia, pero su respuesta te dirá mucho sobre su capacidad para mantener la calma y encontrar soluciones. Desconfía de quien dice que nunca ha tenido un momento difícil; es poco creíble. Pero también de quien describe una situación complicada sin reflexionar sobre qué podría haber hecho de otra manera.

7. ¿Qué harías si no estuvieras de acuerdo con una regla o costumbre de la familia?

En el día a día, es casi inevitable que una niñera vea las cosas con perspectiva distinta a la tuya: el tiempo de pantalla, los hábitos a la hora de comer o cómo manejar los berrinches. Eso no es un problema en sí mismo. Lo que importa es cómo lo maneja.

Una respuesta equilibrada del tipo “lo hablaría con los papás en el momento adecuado” o “lo mencionaría con respeto, pero seguiría su criterio” es una gran señal. Significa que sabe mantenerse en su papel sin apagar su propio juicio. Lo que debe hacerte dudar es alguien que diga que seguiría cualquier regla sin cuestionarla; es demasiado complaciente para ser creíble. Pero igual de preocupante sería que insinuara que haría las cosas a su manera: una niñera no está ahí para reeducar a la familia.

8. ¿Cómo reaccionas cuando un niño tiene un berrinche y no se calma?

Probablemente sea la pregunta más importante de toda la entrevista a la niñera. No tanto por la respuesta en sí, sino por lo que revela sobre su empatía. Respuestas como “intento entender qué le está molestando”, “me pongo a su nivel” o “lo distraigo con algo que le gusta” son todas buenas señales. Lo que buscas es a alguien que vea al niño, no solo el problema que hay que resolver.

9. ¿Cuánto tiempo crees que podrías estar disponible para este tipo de trabajo?

La continuidad importa para los niños, especialmente los más pequeños. Cambiar de niñera con frecuencia puede ser desestabilizador, así que es mejor saber de antemano si está a punto de terminar sus estudios, si tiene planes de mudarse o si busca algo temporal. Eso no tiene por qué ser un obstáculo, pero es información que necesitas. Lo que buscas es honestidad y no la respuesta que crees que quieres escuchar.

10. ¿Cuáles son tus expectativas de pago?

Hablar de dinero puede resultar incómodo, pero es una conversación que hay que tener tan pronto como sea posible, no al final. Los acuerdos de pago poco claros son una de las fuentes de fricción más habituales con una niñera. Lo que buscas es a alguien con expectativas realistas y dispuesta a hablar de ello abiertamente.

Después de la entrevista, aún quedan un par de cosas por hacer antes de tomar tu decisión: verificar las referencias y formalizar el contrato. Lee más sobre qué incluir en el contrato con tu niñera y descarga una plantilla. Y si tienes más de una candidata interesante, no te apresures: una segunda reunión o una sesión de prueba con tu hijo o hija pueden marcar la diferencia.